Aunque parezca temprano, el 2030 ya comenzó a moverse en Veracruz. Y no por ansiedad política, sino por simple aritmética electoral: quien aspire a la gubernatura tendrá que cruzar primero el filtro del 2027, donde el caldero político inevitablemente hervirá.
De eso escribió hace un par de días Ricardo Chúa, y vale la pena leerlo con lupa. Su columna deja claro que, en Morena, las reglas internas colocan a las mujeres en una encrucijada, pues por el principio de alternancia estarían impedidas legalmente para ser candidatas por ese partido. Pero —advierte— no todo está cerrado: existen portillos por donde podrían colarse vía PVEM o PT.
Así, mientras las mujeres quedan momentáneamente encapuchadas, Chúa sí suelta nombres de varones que ya se mueven, empujan y levantan la mano. Entre ellos: Ricardo Ahued, Javier Herrera Borunda, Esteban Ramírez Zepeta, Manuel Huerta, Juan Javier Gómez Cazarín, Pedro Miguel Rosaldo y Zenyazen Escobar, salvo —como él mismo apunta— que aparezca algún tapado de última hora.
Y claro que hay tapados y también hay vetados. Personajes que, por razones políticas evidentes, no cuentan hoy con el visto bueno de Rocío Nahle, y lo saben. Aun así, ninguno bajará la guardia: la disciplina, la lealtad y un dedazo oportuno todavía pueden garantizar algún hueso con carne.
Porque al final, la decisión real no estará solo en Veracruz: Claudia Sheinbaum y Rocío Nahle serán quienes coloquen el dedo. Y no se descarta que, bajo la manga, aparezca un nombre femenino impulsado por el Verde o el PT, o incluso algún varón cuidadosamente guardado en el Congreso.
Las conclusiones no son conjeturas: se sostienen en los argumentos que Chúa desarrolla con detalle: quiénes son, por qué entran a la lista, qué méritos tienen y qué los respalda.
¿Habrá sorpresa de género, tapado de alto nivel… o el 2030 ya tiene dueño desde ahora?
Vale la pena leer completa la columna de Ricardo Chúa
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