En los cafés políticos ya no se habla de rumores menores, sino de versiones sobre las solicitudes de autoridades de Estados Unidos para investigar y eventualmente proceder contra personajes de alto nivel de la política mexicana.
Pero ojo, en temas tan delicados hay que caminar con pies de plomo; porque una cosa son filtraciones o documentos en circulación… y otra procesos judiciales firmes o culpabilidades acreditadas.
Lo que sí encendió el perol político fue la reacción pública del gobernador Rubén Rocha Moya y del senador Enrique Inzunza Cázarez, quienes rechazaron señalamientos relacionados con presuntas investigaciones por narcotráfico y delitos conexos.
Ambos niegan cualquier responsabilidad y aseguran que demostrarán su inocencia.
Y ahí aparece el verdadero fondo político, porque más allá de si las acusaciones prosperan o no, el tema golpea directo la narrativa de honestidad y combate a la delincuencia que sostiene la 4T y alegra a la oposición.
Por eso el caso ya no se mueve solo en tribunales o redes sociales, sino en el terreno del desgaste político rumbo al 2027 y 2030.
Y mientras unos aseguran que apenas inicia una “limpia” mayor, otros empiezan a ver con lupa ciertas coincidencias políticas, como la licencia “por motivos personales” solicitada por el senador Manlio Fabio Beltrones Rivera.
Hasta aquí hay hechos, versiones y muchas preguntas.
Porque cuando el poder empieza a temblar, en política no existen acusaciones pequeñas… y el futurismo rumbo al 2030 se vuelve todavía más explosivo. Lo dicho: No hay crimen perfecto.
¡Cuitláhuac enfría el fuego! Pero el perol político sigue caliente
Lo que quizá nadie esperaba fue la rápida reacción del exgobernador Cuitláhuac García Jiménez, quien decidió marcar distancia pública de los dichos de su padre.
En su cuenta de X escribió: “Como se puede corroborar en mis posturas públicas después de mi gestión estatal, he sido extremadamente respetuoso del actual gobierno en Veracruz. No van a encontrar en mí, declaración o postura alguna que demerite a quien obtuvo millones de votos para ejercer democráticamente la titularidad del ejecutivo del estado por nuestro partido Morena”.
Y luego vino la línea que más ruido hizo en el perol político: “Con respecto a las declaraciones del maestro Atanasio García Durán, mi querido y apreciado padre, coincido con lo que el Secretario de Gobierno, Don Ricardo Ahued, expresó, por fortuna en nuestro estado hay libertad de expresión, pero no necesariamente todos estamos obligados a compartir esos puntos de vista”.
Con ello, Cuitláhuac no solo se deslindó… también mandó señal de disciplina política interna.
La lectura política es inevitable: en Morena saben que cualquier fisura pública hoy vale oro para la oposición rumbo al 2027 y 2030.
Pero, aunque el exgobernador salió a apagar el incendio, la lumbre ha dejado humo que durará el tiempo que Rocío Nahle quiera dejar que corra. Porque en política, cuando un padre habla, pero el hijo tiene que salir a aclarar, es porque el mensaje salió del corazón y no de la cabeza.
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