Hay frases que sobreviven al tiempo porque, de vez en cuando, alguien se encarga de demostrar que siguen teniendo absoluta vigencia, esta máxima popularidad viene muy a cuento en estos días, particularmente la original, la de Napoleón, después de que la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo la retomara para ironizar sobre una oposición que parece empeñada en hacer política a punta de golpeteo, descalificaciones y, en no pocas ocasiones, falsedades.

Y mira tu lector, lectora querida  que la frase también podría aplicarse perfectamente al terruño.

Porque PRI, PAN y Movimiento Ciudadano llevan rato intentando desestabilizar al gobierno de Rocío Nahle García y, hasta ahora, lo único que han conseguido es evidenciar su nerviosismo.

Basta mirar la pasarela.

Hace apenas un par de semanas estuvo en Veracruz el dirigente nacional del PAN, Jorge Romero Herrera, acompañado por la nueva dirigencia estatal, hablando de seguridad y de la defensa de las familias veracruzanas.

Luego apareció Dante Delgado, líder, amo y señor  de Movimiento Ciudadano, quien vino a acusar una supuesta persecución política y hasta llamó a “rescatar” el Estado de derecho en Veracruz.

Y esta semana tocó el turno al priista Alejandro Moreno Cárdenas.

¡Qué coincidencia!

Tanta visita, tanta declaración y tanto interés repentino por Veracruz difícilmente son producto de la casualidad. Algo les está preocupando y, evidentemente, no es precisamente el clima.

Lo que ocurre es que mientras unos recorren Veracruz buscando reflectores, del otro lado el gobierno doña Rocío sigue trabajando.

Y aquí es donde empieza a ponerse interesante la historia.

El mes cerró con una noticia que no necesita demasiados discursos para explicar su importancia: el ingenio San Pedro no cerrará. Su rescate y transformación en un organismo público descentralizado, bajo control del Gobierno del Estado, significa preservar una actividad histórica y, sobre todo, proteger la economía y la estabilidad de cientos de familias de la región.

Pero también está la creación de la primera Escuela Veracruzana de Servicios Turísticos, una institución gratuita que prepara a jóvenes para incorporarse a uno de los sectores con mayor potencial de crecimiento en Veracruz.

No es poca cosa.

Tampoco lo es que el proyecto haya contado con asesoría de especialistas con experiencia en el sector turístico. Porque una cosa es hablar de turismo y otra muy distinta es preparar profesionalmente a quienes habrán de convertir ese potencial en empleos, oportunidades y desarrollo.

En educación también hay una apuesta de fondo.

La meta es que durante este sexenio todos los estudiantes de educación básica reciban sus útiles escolares cada ciclo escolar, mientras se atienden las necesidades de mobiliario y mantenimiento de los 25 mil planteles educativos de la entidad.

Es decir, que la gratuidad educativa deje de ser una frase bonita escrita en la Constitución y empiece a sentirse en el bolsillo de las familias y en las condiciones cotidianas de las escuelas.

Porque también eso es gobernar.

Pero hay algo más que empieza a distinguir a este gobierno y que quizá resulta todavía más incómodo para sus detractores: la presencia.

Rocío Nahle ha decidido caminar el territorio, escuchar y atender.

Así ocurrió con los problemas de abasto de insumos en hospitales como el Regional de Alta Especialidad de Veracruz y el Centro de Alta Especialidad de Xalapa.

Porque los problemas no siempre aparecen en los informes, ni en las oficinas, ni en las conferencias de prensa.

Aparecen cuando se camina.

Cuando se escucha.

Cuando se pregunta.

Cuando se está ahí.

No desde una oficina.

No desde los cafés.

No desde las redes sociales.

Mucho menos desde la nostalgia por los tiempos que ya se fueron.

Y quizá por eso convenga no interrumpirlos.

Que sigan hablando.

Que sigan viniendo.

Que sigan acusando.

Que sigan intentando convencer a los veracruzanos de que el problema es que alguien trabaja y no que durante décadas ellos se repartieron el poder como si Veracruz fuera patrimonio familiar.

Porque, hablando de familias y apellidos, resulta francamente curioso el escándalo que ahora quieren construir alrededor de tres familiares del expresidente Andrés Manuel López Obrador que trabajan en el Gobierno del Estado.

La pregunta es bastante sencilla: ¿ser sobrino de un expresidente cancela el derecho de una persona a trabajar en el servicio público?

Pues claro que no.

Si existen irregularidades, que se investiguen. Si alguien incumple con la ley, que responda ante las autoridades. Así debe funcionar un Estado de derecho.

Pero convertir el parentesco en una especie de delito político resulta, cuando menos, bastante hipócrita.

Sobre todo cuando quienes hoy gritan nepotismo pertenecen a grupos políticos que durante décadas hicieron de los apellidos una auténtica franquicia electoral.

Ahí están los Yunes y tantos otros apellidos que circularon por alcaldías, diputaciones, senadurías, secretarías y demás cargos públicos, pasando de una generación a otra, de un hermano a otro, de un aliado a otro.

Entonces no, no es el parentesco lo que les molesta.

Lo que les molesta es que ya no son ellos quienes deciden quién entra, quién sale y quién se queda.

Y ahí está precisamente el verdadero fondo de esta historia.

El PRI, el PAN y ahora Movimiento Ciudadano parecen tener una memoria bastante selectiva. Recuerdan perfectamente los apellidos ajenos, pero convenientemente olvidan los propios.

Hablan de rescatar a Veracruz quienes ya tuvieron décadas para hacerlo.

Hablan de democracia quienes convirtieron el poder en patrimonio de unos cuantos.

Hablan de Estado de derecho quienes durante años confundieron gobierno con grupo político.

Y ahora descubren, con una súbita preocupación por los veracruzanos, que Veracruz necesita ser “rescatado”.

Pues resulta que los veracruzanos ya rescataron a Veracruz.

Lo hicieron en las urnas.

Se cansaron de los mismos apellidos, de las mismas prácticas y de los mismos grupos que durante años se turnaron el poder.

Por eso llegó la transformación.

Y quizá eso sea precisamente lo que más les preocupa.

Porque mientras unos parecen empeñados en regresar al pasado, el gobierno de Rocío Nahle está apostando por proyectos, educación, salud, empleo y presencia territorial.

Así que, parafraseando a Napoleón:

cuando tu enemigo se esté equivocando, no lo interrumpas.

Déjalo hablar.

A veces, cuando alguien está desesperado por volver al pasado, lo mejor que puede hacer su adversario es dejarlo explicar, solito, por qué los veracruzanos decidieron dejarlo atrás.