VICENTE AGUILAR, ¡INGRATO!
Por Iván Calderón
Dicen que en política no existe la memoria.
Pero tampoco hay que abusar.
Vicente Aguilar abandonó al Partido del Trabajo después de prácticamente dos décadas de ejercer influencia sobre sus estructuras en Veracruz.
¿La razón?
No parece ideológica, ni tampoco programática, mucho menos una diferencia con los principios históricos de la izquierda.
El problema se llama poder, o mejor dicho: Perderlo.
La dirigencia nacional del PT comenzó a meter orden en Veracruz, aparecieron nuevos equilibrios internos y Vicente dejó de ser el hombre por cuyas manos necesariamente tenían que pasar las decisiones políticas y electorales.
Y entonces comenzó el enojo.
Pero habría que refrescarle un poquito la memoria.
Porque si alguien ha recibido del PT, ése es Vicente Aguilar.
Y no solamente él.
También su familia.
Su hijo, Luis Vicente Aguilar Castillo, mejor conocido como “Chentín”, hizo buena parte de su carrera política dentro del Partido del Trabajo.
Fue dirigente juvenil, formó parte de la estructura estatal.
Representó electoralmente al partido.
Posteriormente llegó a la presidencia municipal de Alto Lucero dentro de la coalición en la que participaba el PT.
¿Y después?
Otra candidatura.
En 2024 el PT lo postuló para diputado local por el distrito de Misantla.
Ganó.
Pero la historia familiar no termina ahí.
Constantino Aguilar Aguilar, hermano de Vicente, también encontró abiertas las puertas del Partido del Trabajo.
En 2024 apareció como candidato petista a diputado federal por el distrito de Emiliano Zapata.
Un año después volvió a aparecer en las boletas.
Esta vez como candidato del PT a la presidencia municipal de Alto Lucero.
¿Coincidencia?
Cada quien tendrá su opinión.
Pero todavía faltaba otro capítulo.
Romina Arroyo Aguilar, esposa de Luis Vicente y por tanto nuera de Vicente Aguilar, participó también en el proceso interno del PT para buscar precisamente la candidatura a la alcaldía de Alto Lucero.
Y aquello terminó convertido prácticamente en una disputa familiar.
La nuera contra el hermano.
Romina contra Constantino.
Todo dentro del PT.
Todo alrededor de la misma familia, y todo mientras Vicente Aguilar encabezaba políticamente al partido en Veracruz.
No sorprende entonces que desde 2024 militantes petistas hayan acusado públicamente a la dirigencia veracruzana de nepotismo, dedazos y de intentar convertir las candidaturas en patrimonio familiar.
Fueron acusaciones internas.
Pero ahí quedaron.
Documentadas.
Así que ahora resulta verdaderamente curioso escuchar que Vicente se marcha porque la dirigencia nacional decidió reorganizar al partido y quitarle parte del control que durante años ejerció en Veracruz.
Porque una cosa es querer al PT cuando el PT te da posiciones.
Y otra muy diferente quererlo cuando toca compartir las decisiones.
Pero existe un detalle maravilloso en toda esta historia.
Hace apenas unos meses Vicente Aguilar estaba indignadísimo porque algunos alcaldes electos bajo las siglas del PT decidieron abandonar el partido.
¿Y saben cómo los llamó?
“Ingratos y malagradecidos”.
Sí.
Así mismo.
Vicente decía que esos alcaldes no valoraban todo lo que el Partido del Trabajo les había dado.
Incluso habló de traición.
Qué cosas tiene la política.
Porque ahora podríamos preguntarle exactamente lo mismo: ¿Ya olvidó Vicente todo lo que el PT le dio?
Che, ingrato.
@IvanKalderon
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