Donald Trump anda repartiendo promesas y también cambiando el tono. Primero ofreció un “dividendo” de 5 mil dólares a cada adulto estadounidense si los republicanos conservan el Congreso. Ahora, desde Dublín, asegura que Estados Unidos tendrá una “gran relación” con México y que no contempla romper con el T-MEC.

¿Cambio de corazón? ¡Ni de chiste! Mientras endulza el oído mexicano, Trump mantiene la presión sobre Canadá y exige mejores condiciones para los agricultores estadounidenses. Y no es casualidad: el 3 de noviembre están en juego las mayorías del Congreso.

Y, aquí, por ningún lado se ve sinceridad. Es decir, Trump está hablando distinto de México justo cuando necesita votos y, al mismo tiempo, está ofreciendo dinero a los estadounidenses si los republicanos conservan el Congreso.

No se debería vender como “Trump ya cambió con México”. Eso sería comprarle demasiado rápido y barato su discurso. Lo que penetra entre los mexicanos es otro sentir. No confundirse: cuando Trump suaviza el tono, también está haciendo política interna estadounidense.

La lectura desde México debe ser clara: Trump no está haciendo diplomacia; está haciendo política y México, Sheinbaum y Marcelo Ebrard deben aprovechar cualquier tono amable y defender el T-MEC, sí. Pero sin ingenuidades: las palabras de Trump pueden cambiar según la frontera, la negociación; o la urna.

Cuando un presidente ofrece 5 mil dólares por conservar el Congreso y simultáneamente reparte abrazos comerciales al vecino, ya no estamos ante simples declaraciones. Estamos viendo cómo la política electoral de Estados Unidos se mete de lleno en la relación con México. Y México no puede responder con aplausos: debe responder con estrategia, dignidad y memoria.

¿México en crisis financiera? La batalla entre la narrativa política rumbo a 2030 y los datos de Banxico

Rumbo al 2030, la oposición parece apostar fuerte por una narrativa de desastre: basta una columna para que las redes la tomen como pólvora para atizar cualquier señal negativa, por insignificante que sea.

Pero los datos también hablan y por supuesto que son conocidos. Por ejemplo, quienes sostienen la tesis de una crisis financiera en el país omiten que las reservas internacionales de México rondan los 258 mil millones de dólares, ubicándose en niveles históricamente altos con un crecimiento superior a 6 mil millones de dólares en lo que va del año.

Es cierto que incluso una ligera variación semanal puede convertirse en un titular alarmista, pero para entender la economía hay que mirar la película completa y no solamente una fotografía.

El informe reciente del Banco de México (Banxico) desglosa con precisión los movimientos registrados entre el 31 de agosto y el 4 de septiembre de 2026:

Nivel actual de reservas: 258,035 millones de dólares al cierre de la primera semana de septiembre.

Récord previo: 258,609 millones de dólares alcanzados a finales de agosto de 2026.

Variación semanal: Un ajuste a la baja de menos de 600 millones de dólares, utilizado mediáticamente como argumento de desestabilización.

Balance acumulado anual: Aumento neto superior a los 6,100 millones de dólares en el transcurso del año.

Entonces, ¿Crisis o estrategia electoral?

En la arena política, una cosa es lo que se dice en las redes y otra muy diferente lo que sostienen los números.

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