Héctor Yunes Landa salió nuevamente a repartir críticas y esta vez, desde Poza Rica, terminó pescando algo que quizá no quería: su propio archivo.
El pecado de la alcaldesa Adanely Rodríguez fue mencionar durante el Grito a Claudia Sheinbaum y Rocío Nahle. Yunes cuestionó el gesto. Adanely respondió recordando algo elemental: ambas representan hechos inéditos, la primera mujer en la Presidencia de México y la primera mujer en la gubernatura de Veracruz.
Pero, ya entrados en recuerdos, la alcaldesa sacó la caña.
Sí, aquella caña de pescar que Javier Duarte le regaló públicamente a Yunes en 2015, cuando el entonces priista hablaba de atrapar “peces gordos”. Yunes devolvió el obsequio, pero no pudo devolver la fotografía, ni mucho menos la época que representaba.
Y ahí está la ironía: después de 45 años en el PRI, Yunes puede cambiar de partido, pero no puede cambiar de pasado.
Quiso cobrar una mención política y terminó pagando con memoria.
Porque en Veracruz uno puede cambiar de camiseta.
Lo que no se puede cambiar es el archivo.
Y cuando el archivo muerde, ni la caña alcanza.