Lector, lectora querida, mucho se habla de la equidad de género, porque mucho nos ha costado a nosotras.
Hoy tenemos una presidenta mujer, Claudia Sheinbaum y nuestro país tiene 13 mujeres al frente de entidades federativas, entre ellas Rocío Nahle, que no solo es mujer en un estado profundamente machista como el nuestro, también nació en Zacatecas y eso le ha valido la discriminación mas absurda por parte de la oposición, pese a haber vivido casi toda su vida en Coatzacoalcos.
A las mujeres mexicanas nadie nos regaló el derecho a participar en la vida pública ¡Nada de eso! Hubo que pelearlo durante décadas, apenas en 1917, Hermila Galindo desafió los usos de su tiempo postulándose al Congreso; en 1947 las mexicanas obtuvieron el derecho a votar y ser votadas en elecciones municipales y no fue sino hasta el 17 de octubre del año de 1953, cuando finalmente se reconoció plenamente nuestro derecho al voto y a ser electas en el ámbito federal… hace poco más de 70 años.
Pero claro como las mujeres estamos llenas de paciencia, hubo que esperar hasta el año 74, para que el artículo cuarto de nuestra Constitución, estableciera expresamente la igualdad jurídica entre el hombre y la mujer ¡Hágame usted el favor!
Mis abuelas y tus abuelas, tuvieron que pedir permiso para muchas cosas que hoy nos parecen elementales, generaciones enteras crecieron convencidas de que había profesiones para hombres y ocupaciones para mujeres; que ellos mandaban y ellas acompañaban; hoy en día aún en Perote, dicen que la política es cosa de señores y que una mujer demasiado ambiciosa, demasiado independiente o demasiado libre, resultaba cuando menos sospechosa, la realidad es que nos costó mucho llegar hasta aquí y nos falta mucho aún.
Hoy tenemos mujeres gobernando estados, municipios, universidades, fiscalías, empresas, tribunales y, por primera vez en nuestra historia, la Presidencia de la República, hoy como nunca hemos roto techos de cristal que parecían de concreto.
Sin embargo esta semana, en Coatzacoalcos, una fotografía nos obliga a mirar hacia otro lado de esa realidad y es que resulta que por un homicidio ocurrido el pasado 23 de septiembre, fueron detenidas e imputadas cinco personas: dos de ellas son mujeres:, Sugey del Carmen “N” y Karla Itzel “N” ellas enfrentan junto con dos hombres, un proceso por homicidio doloso y de acuerdo con la investigación de la Fiscalía, las cinco habrían participado presuntamente de distintas maneras e incluso a una de ellas, Sugey del Carmen “N” una mujer de entre 25 y 30 años, se le atribuye presuntamente haber accionado el arma contra la víctima.
Y es ahí justo donde resulta inevitable la pregunta: ¿Es esa la equidad que buscamos? Yo pienso que no, la igualdad nunca significó conquistar para las mujeres el derecho de incorporarse también a la delincuencia, como tampoco significa concedernos indulgencia cuando somos señaladas por un delito, la verdadera equidad supone derechos, oportunidades y libertades, pero también responsabilidades.
Una mujer presuntamente involucrada en un homicidio, no merece mayor ni menor responsabilidad por ser mujer, merece exactamente lo mismo que un hombre: debido proceso, presunción de inocencia y si se acredita su responsabilidad, la sanción que establezca la ley, hasta donde tope.
Sería demasiado cómodo detener ahí la reflexión, ya que en días pasados todos fuimos testigos de la primera ejecución en 200 años de una mujer en Estados Unidos, Christa Pike, quien con todo lo que ha salido de su proceso y de su vida a la luz pública, luego de su fallida ejecución, nos ha mostrado la fragilidad de los procesos judiciales en el mundo, durante su juicio fueron obviados aspectos de muchísima relevancia, como que ella misma fue víctima en muchas ocasiones de abusos físicos, psicológicos y sexuales,
La culpabilidad de Christa Pike, no está en duda, sin embargo su proceso debió ser otro muy distinto.
Porque detrás de todas esas mujeres que hoy viven procesos jurídicos y judiciales, existe otra pregunta que como sociedad deberíamos hacernos: ¿en qué momento algunas mujeres encontraron un espacio en estructuras presuntamente criminales, antes que en las estructuras legales de movilidad social?
Hoy por hoy en nuestro país, la igualdad está escrita en la Constitución hace mas de medio siglo, pero todavía no termina de convertirse en igualdad cotidiana.
Ojalá y un día, nos leemos mañana
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