Hay tragedias que desaparecen de los titulares mucho antes de que las familias puedan recuperarse. Para quienes perdieron su casa, sus pertenencias o a un ser querido, el calendario avanza, pero la vida no vuelve a acomodarse con la misma facilidad.

Este sábado se cumple un año de las lluvias e inundaciones que golpearon a 45 municipios veracruzanos, entre ellos Poza Rica, Álamo, Tempoal, El Higo, Coatzintla, Huayacocotla, Zontecomatlán e Ilamatlán. Miles de familias vieron cómo el agua se llevaba el patrimonio construido durante años; otras enfrentaron la pérdida más dolorosa, esa que ninguna obra ni apoyo económico puede reparar.

Atender la emergencia fue el primer paso. Después vino una tarea menos vistosa, mucho más larga y absolutamente indispensable: reconstruir caminos, recuperar viviendas, restablecer servicios y ayudar a la gente a ponerse de pie. Porque el lodo puede retirarse en unos días; reconstruir una vida lleva bastante más tiempo.

En esa etapa continúa el Gobierno de Rocío Nahle. Y conviene revisar lo que está en marcha, porque la reconstrucción tampoco puede medirse únicamente por el tiempo que permanece en las noticias.

En materia de conectividad, la Secretaría de Infraestructura y Obras Públicas y la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes trabajan en la construcción y reconstrucción de 18 puentes y 16 caminos, con una cobertura de 286 kilómetros. De esa extensión, 169 kilómetros serán reconstruidos con carpeta asfáltica, concreto hidráulico y sellos, en beneficio de 80 comunidades.

Detrás de esas cifras hay algo muy concreto: la posibilidad de llegar a una escuela, trasladar a una persona enferma, sacar una cosecha o recuperar el movimiento comercial de una comunidad. Un camino cortado termina por aislar mucho más que un territorio.

En Poza Rica, por ejemplo, la SIOP realizó trabajos de dragado, desazolve y conformación de taludes en el arroyo Sal si puedes, que atraviesa la colonia Floresta y desemboca en el río Cazones. Son intervenciones destinadas a mejorar el flujo del agua y reducir el riesgo de nuevas inundaciones. Después de lo vivido, la prevención tiene que ocupar un lugar central.

La recuperación también pasa por las necesidades de todos los días. Continúan los apoyos mediante los programas Apoyo a la Familia y Apoyo a la Palabra, así como la entrega de útiles escolares, mobiliario y equipo para los planteles educativos. Volver a clases y recuperar un ingreso forman parte de esa normalidad que suele darse por sentada hasta que se pierde.

A este esfuerzo se suma el Gobierno de México, encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, con el Plan Integral de Apoyo a los Afectados por las Lluvias en Veracruz, Hidalgo, Puebla, Querétaro y San Luis Potosí.

Para la zona norte de Veracruz, el Plan Hídrico de la Conagua contempla una inversión de 5 mil millones de pesos en reconstrucción. Incluye rehabilitación de cárcamos, reforzamiento de bordos, desazolve, limpieza de canales y reencauzamiento de ríos en municipios como Poza Rica y Álamo. El objetivo es recuperar infraestructura y reducir los riesgos que quedaron dolorosamente expuestos hace un año.

Otro pendiente fundamental es la vivienda. En Poza Rica se prevé reubicar a alrededor de 750 familias en un predio de 35 hectáreas situado en el vecino municipio de Coatzintla, donde la SEDATU está a cargo del proyecto de lotes y viviendas.

En Álamo, el Gobierno del Estado entregó formalmente a la Federación un terreno para construir aproximadamente 350 viviendas destinadas a las familias damnificadas. En Huayacocotla e Ilamatlán se analizan nuevas opciones de predios para determinar su viabilidad y avanzar en la reubicación.

Aquí habrá que mantener la atención hasta que los proyectos se conviertan en hogares seguros. Para una familia que lo perdió todo, la explicación administrativa puede ser necesaria, pero la urgencia sigue siendo tener un techo y la tranquilidad de que la próxima lluvia no vuelva a llevárselo.

También vale recordar cómo se atendió la contingencia. Rocío Nahle permaneció más de 21 días en Poza Rica, desde donde encabezó la respuesta en el Centro de Operaciones permanente. Estar en el territorio permitió coordinar la ayuda en medio de comunidades aisladas y necesidades que cambiaban a cada hora.

Desde ahí se articuló el despliegue de más de 31 helicópteros y avionetas, que realizaron más de 816 vuelos para trasladar alimentos y suministros a más de 80 comunidades incomunicadas de 10 municipios. A la movilización se sumaron 12 mil 167 elementos de distintas corporaciones, personas voluntarias y la solidaridad de otros estados, que enviaron artículos de primera necesidad.

A un año de distancia, hay obras en marcha, apoyos que continúan y pendientes que deben resolverse. Reconocer el trabajo realizado también obliga a dar seguimiento a lo que falta. Las familias merecen resultados y certezas, además de acompañamiento.

Rocío Nahle sigue reconstruyendo la zona norte. El compromiso tendrá que sostenerse hasta que los caminos estén recuperados y las familias puedan habitar sus nuevas viviendas. Porque las tragedias tienen aniversario; la responsabilidad de atender sus consecuencias no tiene fecha de vencimiento.