• Elsbeth Lenz Gutiérrez

Palabra de Tlacotalpeña


Tengo el inmenso privilegio de ser una Gutiérrez de Tlacotalpan, la Tierra Santa como dicen en mi casa, la tierra más bonita de Veracruz, la Perla del Papaloapan, eso y la vida son las mejores regalos que me ha dado mi madre, pasar las navidades, los veranos y las fiestas en Tlacotalpan con las tías y la palomilla de mi mamá, son una de las mejores cosas que seguramente me llevaré en el corazón a la tumba.

Desde el desayuno de empanadas con María Cobos, los dulces de las Carbajal, la cervecita con botana del bar Blanca Nieves de Tobi, los mostachones y el dulce de almendra de la casa de Lety Alavés, los marqueses y las empanadillas de la familia de mi tía Mine Cazarín y ni hablar de comer con los Vives en doña Lala o en la Rocola con Horacio, todo es una experiencia gastronómica inmejorable; de la compañía ni les cuento, pasear por las calles junto al río y visitar la casa de la tía Cande o la tía Lola, encontrarte en el camino con el Tío Panchito o con Gustavo y enterarte de los pormenores de todo lo acontecido en mi ausencia, son cosas que no podría, ni siquiera compartirles en este texto, Tlacotalpan es un deleite del alma y del corazón.

Cuando me harto del clima voluble xalapeño, sueño con irme a vivir a Tlacotalpan a una casita junto al río, disfrutar de las tardes de calor y moscos , con mi almohadilla rejillando una sábana, sentada en mi mecedora de ojo de perdiz, luego se me pasa y sigo aquí, pero no descarto mi sueño; mientras tanto voy cada que mi mamá me invita, el pasado 15 de marzo se llevó a cabo con mucho éxito el Festival de la Paella, un evento maravilloso, que si bien no ha sustituido las tradicionales fiestas de la Candelaria, si congrega a todas las familias tlacotalpeñas de toda la vida, el evento organizado por Ángel Abel Muñoz Aguirre, se ha llevado a cabo con mucho éxito, en 4 o 5 ocasiones y ha generado una importante derrama económica en el municipio.

Este año no pude asistir, mi madre eligió ir con su hermana favorita y me quedé como novia de rancho, vestida y alborotada, regresaron cargadas de dulces y cariños, que hasta el día de hoy siguen engordándome la lonja y alegrándome el alma; este año y con la pandemia del Covid-19 no solo los dulces y cariños han durado, también ha servido para que mucha gente morbosa se de vuelo, debatiendo sobre la muerte por Covid-19 de un tlacotalpeño, muy querido y de una familia muy trabajadora, que si definitivamente el señor vivió en Tlacotalpan, pero NO el señor no se contagió en el Festival de la Paella, días antes del festival estuvo de viaje; ahora bien tampoco murió en Tlacotalpan, el señor falleció en un hospital del ISSSTE del Puerto de Veracruz y tampoco es verdad que la hermana del difunto, haya muerto en un hospital en Cosamaloapan contagiada de Covid-19, como “algunas personas” quisieron hacer creer, mandando una supuesta nota de un medio local, les cuento que la hermana del difunto, está viva y no se contagió de nada.

Pero seguimos con la saña y aclarando, la persona que fue trasladada de su casa en Lucas Martín, al Centro de Alta Especialidad y que falleció pasado miércoles, en primer lugar hasta ayer no se contaba con los resultados que habrían permitido confirmar su fallecimiento por Covid-19 y en segundo lugar, jamás estuvo en el Festival de la Paella, como las más viperinas lenguas lo han aseverado en notas y publicaciones; no me explico el porque la gente busca hacer tanto daño, generando psicosis entre la población y aseverando cosas que no son ciertas.

El doctor Ramos Alor y su grey no es que tengan la mejor comunicación social, ni establece canales adecuados para con la ciudadanía pero eso no le da derecho a nadie a inventar historias, es lamentable que existan personas que no miden el tamaño de sus acciones, mucha gente en Tlacotalpan se aterró y con muy justa razón, no se vale sembrar el terror y el pánico en una ciudad de gente buena, con tal de tener 5 minutos de fama.

Y como diría el filósofo de Isla, Veracruz, ¡Hay un Dios que todo lo ve!.

Cosas de la vida y menudencias

Muy bien por los jóvenes morenistas, Esteban Ramírez Zepeta y Juan Javier Gómez Cazarín, quienes invitan a la población en general, sin distinción de partido, ni militancia, para que atiendan las medidas del sector salud, a su vez hacen un llamado a la unidad, en estos tiempos de pandemia, ahora solo falta que se mochen con material hospitalario.

En estos días nos cuenta Israel Roldán que a través de la Editora de Gobierno se ha generado una jornada de Libros en Casa, para descargar títulos, hay que acceder a sitio de la Editora de Gobierno, o buscar las instrucciones por medio de las redes sociales de la editora.

Pues bien queridos míos así el amor en los tiempos del Covid, nos leemos el lunes.

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