Yamiri Rodríguez Madrid
Bien dicen que no hay que hacer cosas buenas que parezcan malas, pues eso le pasó al presidente municipal de Coatepec, Nacho Luna, con la estatua que instaló a la entrada del Pueblo Mágico de una cortadora de café con su pequeño hijo en la faena. Está muy bien que busque embellecer el municipio, que le dé un homenaje a las mujeres que trabajan en ese sector, pero pasó por alto que con el niño al lado pareciera que hace una oda al trabajo infantil.
Históricamente se ha documentado trabajo infantil en el sector cafetalero de Veracruz. Diversos informes de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la UNICEF, la Secretaría del Trabajo y Previsión Social y estudios académicos de la Universidad Veracruzana (UV) y de otras instituciones, ha señalado que éste es uno de los sectores donde más se presenta el trabajo infantil, principalmente durante temporadas de cosecha. Esto puede ir desde “ayuda familiar” hasta actividades consideradas peligrosas por la legislación laboral, como cargar costales pesados, el uso de herramientas, largas jornadas, la exposición a agroquímicos, así como trabajo en pendientes o terrenos riesgosos.
El problema se vuelve más grave cuando afecta la educación, salud, seguridad o desarrollo del menor. Si bien en los últimos años han habido campañas gubernamentales para reducir estas prácticas, en Coatepec decidieron poner un monumento de un niño cortando café con su madre. En política todo comunica, hasta el mínimo detalle e improvisar, gobernar por ocurrencias, no tiene cabida.
Del tema de cuánto le costó la estatua a los coatepecanos y si eso pudo ser mejor utilizado para bachear allá por Juan de Dios Peza u otras zonas del Pueblo Mágicos, es otro tema de discusión, pero fue un enorme error darle la bienvenida a la gente con un monumento al trabajo infantil. ¡Ni para decir que echando a perder se aprende!
@YamiriRodríguez