La entrega de 30 ambulancias a distintos municipios por parte de la gobernadora Rocío Nahle no es un hecho aislado ni una acción propagandística de coyuntura. Forma parte de una estrategia mucho más amplia para reorganizar y fortalecer el sistema de salud en Veracruz, en coordinación con la Federación y bajo el modelo IMSS-Bienestar.

Desde las instalaciones del DIF Estatal, la mandataria expuso tanto los avances como los desafíos de una transición compleja: construir un sistema que garantice la universalidad del derecho a la salud, proyecto iniciado por el expresidente Andrés Manuel López Obrador y que hoy continúa la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.

Antes de hablar de cifras y resultados, Rocío Nahle hizo algo importante: reconocer al personal médico y de enfermería. “En sus manos están cientos de vidas de veracruzanos”, expresó. Y tiene razón. Ningún sistema sanitario funciona solamente con infraestructura; detrás de cada traslado, cirugía o consulta existe el compromiso silencioso de quienes sostienen hospitales y centros de salud todos los días.

A partir de ahí, la Gobernadora enumeró acciones concretas realizadas en apenas año y medio de administración.

La entrega de ambulancias —30 ya distribuidas y otras 30 en camino— busca resolver una de las mayores desigualdades del sistema: el acceso oportuno a la atención médica. Las unidades serán destinadas tanto a comunidades apartadas como a ciudades con alta demanda de servicios de urgencia, bajo un criterio de justicia territorial.

A ello se suma el fortalecimiento del sistema aéreo de atención médica. La adquisición de cuatro helicópteros y el uso de la aeronave Tajín para traslados especializados reflejan una visión integral de cobertura sanitaria. Tan solo en 2025 se realizaron 136 trasplantes apoyados mediante transporte aéreo; es decir, 136 vidas salvadas gracias a una logística eficiente y oportuna.

En materia de medicamentos, las llamadas “Camionetitas de la Salud” terminaron por convertirse en uno de los mayores aciertos del gobierno estatal. El programa resolvió el viejo problema de llevar insumos hasta la última milla, particularmente en regiones alejadas. Hoy, el abasto de medicamentos alcanza el 90 por ciento en las unidades médicas del estado, un indicador que durante años fue motivo permanente de reclamo ciudadano.

También hay avances en infraestructura hospitalaria. Desde la rehabilitación de cocinas hasta la adecuación de bodegas para almacenamiento de medicamentos, el objetivo ha sido dignificar espacios esenciales que impactan directamente en la atención y recuperación de los pacientes.

En paralelo, el programa LIMPIAVER permitió regularizar a trabajadoras de limpieza con mejores salarios, uniformes y capacitación, profesionalizando un servicio fundamental para la seguridad sanitaria y el funcionamiento hospitalario.

La entrega de ambulancias, en realidad, simboliza algo más profundo: el intento de convertir la salud en un derecho efectivo y no en un privilegio condicionado por la geografía o el nivel económico. Ahí radica quizá uno de los mayores énfasis del gobierno de Rocío Nahle: ordenar, resolver y atender rezagos históricos sin estridencias, pero con resultados visibles.