Yamiri Rodríguez Madrid

Reza el dicho: más vale prevenir que lamentar. En este 2026 hemos visto dos cosas: por un lado, un boom de “clínicas estéticas” que prometen enderezar la nariz más chueca, hacerle pómulos, injertarle cejas para que tenga mirada de la Doña, inyectarle quién sabe qué cosas en el rostro para que luzcan rozagantes, con resultados del antes y después.  Por otro lado, también hemos visto como estos sitios de embellecimiento han cobrado ya vidas en otros estados del país.

El mes pasado, en Hermosillo Sonora, 8 personas murieron y tres más resultaron intoxicadas por recibir “tratamientos” de sueros vitaminados. No solo no tenían una prescripción médica para que se les suministrara vía intravenosa, sino que el médico hacía sus propios preparados, por lo que investigan daños hepáticos y renales, pero también contaminación bacteriana que los mató. Hay una recompensa de 500 mil pesos por él. La semana pasada, una mujer acudió a una pseudo clínica estética en Puebla con la intención de hacerse unos arreglos.  Su cuerpo terminó en una zanja en el estado de Tlaxcala.

Pero como estos lamentables ejemplos hay muchos otros ejemplos donde personas han terminado desfiguradas o sometidas a tratamientos porque lo que les inyectaron en el rostro o cuerpo fue fatal para su salud. Hoy, al abrir las redes sociales somos bombardeados por las promociones que sacan muchos lugares y hasta fiesta de botox hacen; anuncian tratamientos de las estrellas de Hollywood, pero al pasar por muchas avenidas también vemos esos “consultorios”.

Muchos de estas clínicas de embellecimiento no están a cargo de cirujanos plásticos; aunque se pongan batas, trajes que son para el quirófano, no son médicos.  Tampoco sabe usted si lo que le inyectan está avalado por la Cofepris. Si bien es responsabilidad de quien acude revisar que sí sea un médico, que esté certificado y cerciorarse de lo que le están suministrando, bien haría la Secretaría de Salud en hacer un operativo por este tipo de negocios, antes de que aquí también, se den catastróficos casos. La vanidad puede ser mortal si no toma previsiones.

@YamiriRodriguez