Pasó el Mundial de Futbol y los cafés políticos de Veracruz volvieron a ocuparse de lo suyo: la elección intermedia de 2027 y el futuro de los nuevos partidos políticos.
La conversación dejó una reflexión interesante: la verdadera aduana para esos partidos no será convencer a la opinión pública de que representan una opción distinta, sino sobrevivir a las urnas.
Las elecciones intermedias suelen ser las más difíciles para los partidos pequeños. Sin candidatos a gobernador ni a presidentes municipales que arrastren votos, deberán alcanzar por sí solos el porcentaje mínimo que exige la ley para conservar el registro.
La historia electoral mexicana ofrece más de un ejemplo: partidos que nacieron con entusiasmo y desaparecieron en su primera elección intermedia. Por eso, antes de hablar de alianzas rumbo a 2029 o de grandes frentes opositores, primero tendrán que demostrar que siguen vivos después del 2027.
Con frecuencia analizamos a los partidos por la experiencia política de sus dirigentes, pero pocas veces por su viabilidad institucional. Y el registro no es un simple trámite: significa prerrogativas, representación política y presencia oficial. Perderlo equivale, en los hechos, a desaparecer del mapa.
Hay además un factor que suele pasar inadvertido. En una elección exclusivamente legislativa el voto suele ser menos emocional y más pragmático. El elector tiende a concentrarse en las marcas conocidas, lo que vuelve mucho más complicado que un partido nuevo alcance el tres por ciento requerido por la ley.
Por eso, más allá de las especulaciones sobre Morena, el PAN, el PRI, Movimiento Ciudadano o los eventuales frentes opositores, el verdadero desafío está en otro lado: el primer adversario de un partido nuevo no será otro partido; será la matemática electoral.
¡Pare de sufrir! Ya hay nombre para el nuevo salón de Palacio de Gobierno
Luego de que se especulara que la gobernadora Rocío Nahle intentaba ponerle su nombre al nuevo salón recuperado en Palacio de Gobierno, hoy, en la conferencia de prensa la gobernadora dijo “Pare de sufrir, ya hay nombre”.
Y es que el tema creció como las habichuelas mágicas. En efecto ella mencionó que llevaría el nombre de una mujer gobernadora, pero hasta allí, sin decir en ningún momento que llevaría el suyo. Eso fue suficiente para que la especulación se desbordara y hasta medios nacionales lo retomaran.
En este espacio se pensó que el nombre propuesto sería el de Claudia Sheinbaum, pero tampoco fue ese.
Enfrente del nuevo salón está el “Benito Juárez”, por lo que ahora se propuso el nombre de una mujer y este fue “Leona Vicario”.
Está Usted informado. www.politicaaldia.com
Síganos en nuestras redes sociales @PoliticaalDia, @AtticussLicona, @frlicona