El momento de Coatzacoalcos
Por Iván Calderón
Durante muchos años Coatzacoalcos cargó con una contradicción difícil de explicar: tener uno de los puertos más importantes del país, una industria energética estratégica, ubicación privilegiada y un enorme potencial económico, pero vivir políticamente como una ciudad alejada de las grandes decisiones nacionales.
Eso comienza a cambiar.
Y quizá esa sea la transformación más importante que está ocurriendo en Coatzacoalcos durante los primeros meses del gobierno de Pedro Miguel Rosaldo García.
Le explico.
No se trata solamente de calles, parques, iluminación o eventos. Todo eso importa y comienza a modificar la percepción cotidiana de la ciudad. Pero detrás existe un movimiento bastante mayor, pues Coatzacoalcos está recuperando peso político y económico dentro del proyecto nacional.
La fotografía del 5 de junio dice mucho más de lo que aparenta.
Claudia Sheinbaum decidió realizar desde Coatzacoalcos la Mañanera del Pueblo. A su lado estuvo Rocío Nahle, una gobernadora que conoce como pocos el potencial energético e industrial del sur de Veracruz y del sureste mexicano. Y ahí estuvieron también representantes del Gobierno Federal hablando de inversiones, infraestructura y desarrollo.
No fue casualidad.
En política, las ciudades también mandan mensajes.
Y que nuevamente se hable de una posible visita de la Presidenta a Coatzacoalcos confirma, cuando menos, que el municipio volvió a entrar en la conversación nacional.
Porque mientras el alcalde Pedro Miguel intenta ordenar y transformar la ciudad desde abajo, desde arriba ocurre algo todavía más grande.
El Corredor Interoceánico está convirtiendo al sur de Veracruz en una de las apuestas logísticas más importantes de México. Coatzacoalcos es uno de sus extremos estratégicos; cuenta con dos Polos de Desarrollo para el Bienestar y tiene puerto, ferrocarril, industria, energía y conexión hacia el sureste mexicano.
A eso hay que agregar la expectativa de inversiones por más de 100 mil millones de pesos hacia 2029 en proyectos industriales y energéticos para Coatzacoalcos y la región. El propio Pedro Miguel Rosaldo ha hablado de la posibilidad de recuperar una nueva época de crecimiento para la ciudad.
Es decir, pocas ciudades mexicanas tienen hoy sobre la mesa una oportunidad semejante.
El reto de Pedro Miguel Rosaldo será entender el momento histórico y aprovecharlo. Y lo está entendiendo.
En poco más de siete meses, su administración ha apostado por intervenir la imagen de la ciudad, impulsar obra pública, recuperar espacios y construir una agenda de actividades que está provocando algo que Coatzacoalcos necesitaba desde hace años: volver a tener gente en las calles y movimiento económico.
Primero vino la cartelera por el aniversario de la ciudad. Más recientemente, el Festival del Mar 2026 terminó por convertirse en una demostración de lo que puede ocurrir cuando Estado y municipio jalan hacia el mismo lado.
La gobernadora Rocío Nahle había anticipado una “cartelera de primera” y la intención de convertir al Festival del Mar en uno de los grandes eventos del sur de Veracruz, no únicamente como espectáculo, sino como una herramienta para atraer visitantes, generar derrama económica y fortalecer la convivencia social.
Y los resultados terminaron superando las expectativas.
El festival registró alrededor de 125 mil asistentes acumulados, alcanzó una ocupación hotelera del 75 por ciento y dejó una derrama económica preliminar calculada en 48.5 millones de pesos.
Dinero que no se queda en una estadística. Dinero que llega a hoteles, restaurantes, transporte, comercios, vendedores y prestadores de servicios.
Pedro Miguel Rosaldo lo resumió después del festival con una frase sencilla, pero políticamente poderosa: “Este es el verdadero Coatzacoalcos”.
Y probablemente ahí se encuentra una parte importante de lo que su gobierno intenta construir.
Puede parecer superficial frente a las grandes inversiones industriales. No lo es.
Una ciudad no puede aspirar a convertirse en polo de inversión si al mismo tiempo permanece deteriorada, apagada y sin vida pública.
Ahí está probablemente la apuesta de Pedro Miguel: preparar a Coatzacoalcos desde adentro para lo que está llegando desde afuera.
Y cuenta para ello con una circunstancia política particularmente favorable.
Tiene el respaldo de Rocío Nahle, quien ha colocado al sur dentro de las prioridades de su administración y conoce perfectamente el potencial energético e industrial de la región. Y tiene un Gobierno Federal encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum que mantiene al Corredor Interoceánico y a los Polos de Desarrollo como piezas de la estrategia económica nacional.
Esa alineación entre Federación, Estado y municipio no se había presentado en Coatzacoalcos con semejante claridad en muchos años.
Por eso sería un error observar únicamente cuántas calles se pavimentaron, cuántos espacios públicos se recuperaron o cuántos conciertos se organizaron.
La discusión de fondo es otra.
¿Qué ciudad será Coatzacoalcos dentro de cinco o diez años si realmente despega el Corredor Interoceánico y aterrizan las inversiones que hoy se proyectan?
Ahí está la dimensión del momento.
Pedro Miguel Rosaldo apenas comienza su gobierno y evidentemente quedan problemas por resolver. Coatzacoalcos no cambió mágicamente en siete meses, ni desaparecerán en un año rezagos acumulados durante décadas.
Pero algo sí cambió.
En Coatzacoalcos hay rumbo, existe coordinación política, inversión pública, proyectos federales, movimiento económico y, sobre todo, nuevamente hay ojos puestos sobre Coatza.
Durante demasiado tiempo la ciudad más importante del sur de Veracruz pareció acostumbrarse a vivir de las glorias de lo que alguna vez representó.
Ahora tiene frente a sí la posibilidad de escribir otra historia.
La diferencia es que esta vez el tren del desarrollo no es una metáfora…
Literalmente pasa por Coatzacoalcos.
@IvanKalderon