En unos días, las maestras y los maestros de educación media superior de Veracruz tendremos una Jornada de Formación Docente, el calendario le ha reservado un espacio específico y quiero comenzar reconociendo eso: es una buena decisión. Detener por unos días la dinámica ordinaria de las escuelas para estudiar, conversar sobre nuestra práctica y prepararnos para lo que viene tiene sentido. Mucho más ahora, cuando estamos por llevar a las aulas el Modelo Educativo 2025 del Marco Curricular Común de la Educación Media Superior.

No estamos frente a un simple cambio de formatos, detrás de las nuevas disposiciones curriculares hay una determinada manera de comprender al estudiante, al docente, el aprendizaje, la escuela y su relación con la comunidad, por eso esta Jornada puede ser mucho más que una semana distinta en el calendario, puede ser el comienzo de una verdadera apropiación del modelo que estamos a punto de implementarojalá hagamos el esfuerzo para que así sea.

Ésta es quizá la primera distinción que necesitamos hacer, una Jornada de Formación Docente no debería consistir solamente en recibir información, los documentos existen. El Modelo Educativo 2025 puede leerse. Los acuerdos pueden consultarse. Los materiales están disponibles. Una presentación puede enviarse por correo electrónico, para eso no necesitamos reunir durante horas a una academia. Nos reunimos porque juntos podemos hacer algo que difícilmente conseguiríamos leyendo solos: interpretar, preguntar, contrastar, discutir y convertir lo que leemos en decisiones pedagógicas yesto no es solamente una aspiración. La propia Estrategia Integral de Formación Docente para la Educación Media Superior 2025-2030 plantea una formación vinculada con la implementación del MCCEMS, colectiva, colaborativa, situada y relacionada con los contextos y necesidades de las comunidades educativas, ése me parece un excelente parámetro para nuestra Jornada, porque formarse no es escuchar cómo debe enseñarse, formarse es pensar qué hacemos, por qué lo hacemos, qué resultados estamos obteniendo y qué necesitamos transformar. No podemos formar para un modelo crítico mediante una capacitación acrítica, el Modelo Educativo 2025 coloca en el centro conceptos que hemos discutido durante mucho tiempo: humanismo, pensamiento crítico, contextualización, comunidad, participación y autonomía didáctica, entonces hagamos algo aparentemente sencillo: tomemos esos principios en serio también cuando formamos docentes.

Resultaría contradictorio hablar de diálogo mediante una exposición de cuatro horas, hablar de autonomía entregando recetas, hablar de contextualización utilizando exactamente el mismo ejercicio para todas las escuelas, hablar de pensamiento crítico esperando que los docentes simplemente reproduzcamos una presentación.

Freire nos enseñó hace mucho que educar no consiste en depositar conocimiento en otro, Dewey colocó la experiencia y la reflexión sobre ella en el centro del aprendizaje, Vygotsky nos ayudó a comprender cuánto construimos con otros, Schön nos recordó el enorme valor del profesional capaz de reflexionar sobre su propia práctica, no necesitamos convertir esta semana en un seminario de autores, necesitamos algo mucho mejor: trabajar como si realmente creyéramos en aquello que esos autores nos enseñaron. La Jornada empieza antes de la Jornada. Aquí todavía tenemos una oportunidad, una verdadera formación comienza antes del primer día, los docentes podríamos llegar habiendo leído, no cientos de páginas indiscriminadamente, una ruta breve, inteligente y posible ¿Qué necesitamos comprender del Modelo Educativo 2025?, ¿Qué cambia en el MCCEMS?, ¿Qué necesitamos conocer del SINBANEM?, ¿Qué conceptos trabajaremos durante la semana?, ¿Qué preguntas deberíamos llevar?, ¿Qué aspectos de nuestra propia práctica queremos revisar?

La SEMS y COSAC ya tienen disponibles el Modelo Educativo 2025, el Acuerdo 21/08/25 del MCCEMS, el Acuerdo 22/08/25 del SINBANEM, la estrategia de formación docente y otros materiales para acompañar este proceso, no necesitamos comenzar desde cero, necesitamos seleccionar, organizar, contextualizar y conversar sobre lo que ya existe, todavía estamos a tiempo de recibir una ruta de lectura, algunas preguntas orientadoras, un pequeño diagnóstico o una actividad previa que consiga que lleguemos a la Jornada no preguntándonos ¿de qué va a tratar?, sino pensando: esto es lo que necesito comprender mejor cuando nos reunamos ¿Quién forma a quienes van a formarnos? Ésta también es una pregunta necesaria ¿Quiénes conducirán los trabajos? Pero no me interesa solamente conocer sus nombres, me interesa saber cómo fueron preparados, porque ser un buen maestro no convierte automáticamente a alguien en formador de docentes y recibir una presentación tampoco.

Quien acompañe esta Jornada necesita conocer el Modelo Educativo 2025 y el MCCEMS, pero también saber provocar preguntas, conducir discusión académica, trabajar con experiencias, analizar prácticas, escuchar dificultades y ayudar a convertir conceptos en decisiones pedagógicas, por eso su propia formación debería haber sido también un proceso académico: estudio, discusión, diseño, ensayo, retroalimentación y apropiación. No necesitamos multiplicadores de información. Necesitamos formadores capaces de acompañar procesos y si ese proceso de formación de formadores ya ocurrió, sería magnífico conocerlo, también eso genera confianza académica.

¿Qué debería ocurrir durante la semana? Yo esperaría mucho menos tiempo llenando formatos y mucho más tiempo pensando pedagógicamente, comprender primero el sentido del modelo, después contrastarlo con lo que ya hacemos, preguntarnos qué debemos conservar, qué necesitamos transformar y qué hemos aprendido de nuestra experiencia reciente y entonces llevarlo al aula, tomar una progresión, una situación real un grupo real una dificultad real, diseñardiscutir, probar, modificar, pensar cómo evaluar, preguntarnos cómo contextualizar, trabajar entre disciplinas cuando tenga sentido hacerlo y recuperar algo que con demasiada frecuencia olvidamos en las reformas educativas: la experiencia del maestro también es conocimiento.

Una Jornada de Formación Docente debería permitir que ese conocimiento circule, que podamos decir: esto me funcionóesto noesto no sé cómo resolverloesto funciona en mi escuela, pero quizá no en la tuyaahí comienza una verdadera comunidad profesional. No me preocuparía demasiado por salir con veinte formatos terminados, me preocuparía si salimos sin comprender mejor nuestra práctica, al finalizar la Jornada deberíamos poder responder, al menos parcialmente: ¿Qué significa realmente el Modelo Educativo 2025 para mi aula?, ¿Qué cambia?, ¿Qué permanece?, ¿Qué necesito estudiar todavía?, ¿Qué intentaré hacer de manera diferente?, ¿Cómo voy a evaluar?, ¿Cómo voy a contextualizar?, ¿Cómo trabajaré con otros docentes?, ¿Y dónde buscaré ayuda cuando aparezcan las dificultades?

Si conseguimos eso, la semana habrá valido muchísimo, porque ningún curso de cinco días puede enseñarnos todo lo que necesitaremos durante los próximos años y tampoco debería pretenderlo. Hay algo más que me gustaría esperar de esta semana: que no solamente nos enseñe algo, que nos deje queriendo aprender másafortunadamente existe un universo de posibilidades para continuar nuestra formación.

La SEMS, a través de COSAC, cuenta con formación específicamente dirigida a Educación Media Superior y con recursos relacionados con el MCCEMS, sus enfoques pedagógicos, transversalidad, evaluación, práctica docente y diferentes áreas y recursos curriculares, pero también tenemos posibilidades en Veracruz. La Universidad Pedagógica Veracruzana cuenta con formación relacionada con la Nueva Escuela Mexicana y el Marco Curricular Común en Educación Media Superior, además de una Maestría en Educación Media Superior. Las unidades de la Universidad Pedagógica Nacional en Veracruz también ofrecen una Maestría en Educación Media Superior dirigida a docentes y directivos en activo y el Instituto Consorcio Clavijero cuenta con alternativas de educación continua en campos como diseño instruccional, formación de facilitadores y entornos virtuales.

No son programas equivalentes, no tienen los mismos propósitos ni las mismas condiciones, algunas posibilidades son gratuitas; otras implican cuotas o representan una inversión económica. Todas requieren algo igualmente importante: tiempo, estudio y trabajo profesional. No estoy proponiendo que salgamos de la Jornada corriendo a inscribirnos en una maestría, propongo algo mucho más sencillo: que sepamos que esas posibilidades existenque quien descubra que necesita profundizar en evaluación sepa dónde continuar, que quien quiera comprender mejor el MCCEMS encuentre una ruta, que quien quiera investigar su práctica conozca las posibilidades existentes, que quien decida construir una trayectoria académica más larga sepa que también puede hacerlo.Una buena Jornada no necesita enseñarnos todo. También puede enseñarnos dónde seguir aprendiendo.

Formar bien requiere recursos, tiempo institucional, personas preparadas, materiales, plataformas, acompañamiento, investigación y algunas posibilidades posteriores de desarrollo profesional representan también una inversión económica para quienes deciden cursarlas. Lo que no sería razonable es trasladar exclusivamente al tiempo personal y al bolsillo del docente la responsabilidad de prepararse para implementar una transformación que corresponde institucionalmente al sistema educativo acompañar. La Jornada debe proporcionarnos un piso común, después, cada docente podrá ampliar y profundizar su desarrollo profesional de acuerdo con sus necesidades, intereses y posibilidades, porque una cosa es la formación necesaria para implementar institucionalmente un nuevo modelo y otra, la formación continua que cada uno de nosotros construirá durante su vida profesional, ambas importan y ambas requieren compromiso del sistema y nuestro.

La pregunta no es si formar bien cuesta, la pregunta es cuánto nos cuesta implementar mal, también nosotros tenemos tarea, porque sería demasiado fácil poner toda la responsabilidad del otro lado, nosotros también tenemos una, leer, preguntar, estudiar discutir, participar en nuestras academias, aprovechar las oportunidades de formación, compartir lo que sabemos, reconocer lo que todavía no sabemos y mantener la disposición para modificar nuestra práctica cuando encontremos mejores respuestas.

No podemos pedir que se nos reconozca como profesionales de la educación y renunciar al mismo tiempo a una de las características esenciales de cualquier profesión intelectual: seguir aprendiendola autonomía docente no significa hacer siempre lo que ya sabemos hacer, también significa tener mejores herramientas para decidir.

Secretaria: hagamos que esta semana importereservar tiempo institucional para la formación docente es un acierto, ahora tenemos la oportunidad de convertir ese tiempo en verdadero trabajo académico, que comprendamos el modelo que estamos por implementar, que quienes conduzcan los trabajos estén preparados, que podamos preguntar, discutir y trabajar sobre nuestra práctica, que salgamos con herramientas, pero también con mejores preguntas y que sepamos qué acompañamiento tendremos después, hagamos algo más: mostremos a los docentes el universo de formación que ya existeacerquemos COSAC, vinculemos nuestras instituciones pedagógicas, aprovechemos nuestras plataformas y nuestra capacidad académica instalada, mostremos qué opciones son gratuitas, cuáles representan una inversión y qué posibilidades existen para continuar aprendiendo, no para llenarnos de cursos, para construir una cultura de formación permanenteporque estamos a punto de implementar un nuevo modelo educativo, podemos hacerlo administrativamente o podemos aprovechar la ocasión para hacer algo mucho más importante: volver a pensar juntos qué significa enseñar.

No espero que una Jornada resuelva los problemas de la educación media superior veracruzana, sería absurdo, espero algo diferente, que nos permita comprender, preguntar, contrastar, experimentar, construir y salir con ganas de seguir aprendiendo. Si conseguimos eso, quizá dentro de algunos meses no recordemos cuántos talleres tuvimos, recordaremos algo mucho más importante:que aquella semana comenzó una conversación profesional que continuó en nuestras escuelas.

Ése debería ser el verdadero producto de una Jornada de Formación Docente, no una carpeta llena de evidencia, una comunidad docente con mejores preguntas, mejores herramientas y mejores condiciones para transformar su prácticala Jornada debe darnos el piso común para comenzar, después tendremos que seguir construyendo, porque una Jornada puede durar una semana, la formación docente no.