La transformación digital del sector salud, presentada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, encuentra a Veracruz con trabajo adelantado. Después de supervisar 35 hospitales, la gobernadora Rocío Nahle García cuenta con un diagnóstico construido al escuchar al personal médico, de enfermería y de farmacia. A partir de esa revisión, su administración desarrolla una plataforma complementaria al Sistema de Administración y Control de Inventarios de Abasto, conocido como SACIA.

Porque una cosa es revisar las existencias en un reporte y otra seguir el camino de un medicamento hasta descubrir dónde se detiene: por qué no llega, qué solicitud permanece pendiente o en qué hospital hay disponibles insumos que hacen falta en otro.

En esos recorridos, escuchar al personal es oro molido. Cada experiencia permite identificar obstáculos y orientar decisiones para corregir la distribución. Son detalles que difícilmente aparecen completos en un informe y que explican la importancia de gobernar desde el territorio.

Desde las visitas a Perote, Altotonga y Tlapacoyan, Nahle comenzó a preguntar qué reciben las farmacias, qué les falta, cómo lo solicitan y qué posibilidades existen de conseguirlo en otra unidad. De esa revisión surgió la propuesta de una herramienta que permita compartir información y facilitar el apoyo entre hospitales. La plataforma ya está en desarrollo.

El objetivo es concreto: que los medicamentos disponibles en el Almacén Central del IMSS-Bienestar y en las unidades médicas lleguen oportunamente a quienes los necesitan.

Hasta ahora, parte de esa colaboración se ha resuelto mediante llamadas y mensajes de WhatsApp. Quienes se conocen preguntan, localizan un medicamento y gestionan su traslado. Esa disposición del personal ha permitido resolver necesidades, pero requiere un mecanismo institucional que le dé continuidad y orden.

La plataforma busca precisamente eso: que el personal autorizado pueda consultar las existencias de cada hospital, identificar faltantes y excedentes, y gestionar su redistribución mediante un procedimiento ágil, con responsables definidos. A ello se suma la disposición expresada por la Gobernadora de buscar la adquisición estatal cuando un medicamento necesario no esté disponible por la vía federal.

Hay un detalle que merece contarse: antes de comenzar el desarrollo, Nahle llevó a los responsables de diseñar la herramienta a los recorridos hospitalarios. Les pidió escuchar al personal, conocer cómo se solicitan y distribuyen los medicamentos y entender dónde se atora el proceso. Una decisión sensata: para resolver un problema, primero hay que conocerlo de cerca.

El reto será convertir ese diagnóstico en una operación cotidiana que reduzca demoras y aproveche mejor las existencias. Para las y los veracruzanos, la modernización tendrá su prueba más importante cuando se traduzca en algo tan sencillo y necesario como recibir su medicamento a tiempo.