La nueva oportunidad del bachillerato en Veracruz

México está empezando a cambiar una de las preguntas más importantes de la Educación Media Superior, durante mucho tiempo la pregunta fue inevitable: ¿Hay lugar para todos? y sigue siendo indispensable. Un joven que termina la secundaria y no encuentra dónde continuar sus estudios enfrenta, desde ese momento, una ruptura en su trayectoria educativa. Por eso ampliar cobertura, abrir planteles, reducir barreras económicas y encontrar espacios para quienes todavía no tienen escuela sigue siendo una obligación elemental del Estado, pero, cuando comenzamos a conseguir que más jóvenes entren, aparece inmediatamente otra pregunta: ¿Qué ocurre con ellos después de que conseguimos que entren?Ésa puede ser la siguiente gran conversación de la Educación Media Superior en Veracruz, porque obtener un lugar importa, pero no basta, el verdadero resultado educativo comienza cuando ese lugar se convierte en aprendizaje, permanencia, conclusión y futuro.

Conviene comenzar reconociendo lo que está ocurriendo, el Gobierno de Veracruz ha colocado la ampliación del acceso entre sus prioridades educativas, se han anunciado nuevos Bachilleratos Nacionales Margarita Maza y se han impulsado mecanismos para encontrar espacios para quienes todavía no cuentan con una opción educativa, a nivel nacional, además, el ciclo 2026-2027 comenzó con cobertura universal de becas para estudiantes de Educación Media Superior pública, la puerta de entrada se está ensanchando y los nuevos Bachilleratos Nacionales Margarita Maza muestran algo particularmente interesante: su arquitectura no habla solamente de matricular estudiantes, incorpora acompañamiento, orientación académica y personal, tutoría, apoyo socioemocional, regularización y herramientas para ayudar al estudiante a construir su trayectoria formativa, es decir, la propia política nacional comienza a mirar algo más amplio que el ingreso: entrar → acompañar → aprender → permanecer → concluir → continuar y ahí Veracruz tiene una oportunidad.

Ésta es probablemente la idea central, nuestro sistema educativo se organiza en niveles, subsistemas, planteles, programas, departamentos, indicadores y ciclos escolares, el joven no, el joven vive una sola trayectoria, para él no existe una frontera administrativa entre la evaluación diagnóstica, la beca, la tutoría, la formación socioemocional, la clase de Matemáticas, una dificultad familiar, una reprobación, el riesgo de abandonar o la posibilidad de ingresar después a la universidad. Todo ocurre en la misma vida y, sin embargo, el sistema suele observar cada una de esas dimensiones por separado, una instancia registra matrícula, otra conoce calificaciones, otra administra becas, otra aplica evaluaciones, otra acompaña, otra registra abandono, otra sigue egresados. Cada pieza puede cumplir correctamente su función y, aun así, el sistema no necesariamente comprende qué ocurrió con una generación completa, por eso la siguiente pregunta para Veracruz no debería ser solamente: ¿qué programas tenemos? Debería ser: ¿qué trayectoria están produciendo, en conjunto, esas políticas e intervenciones en nuestros estudiantes? Después de revisar distintas capacidades institucionales de la Educación Media Superior veracruzana aparece una conclusión importante: Veracruz no parte de cero, pero tampoco todos los subsistemas hacen lo mismo, producen la misma información ni tienen las mismas posibilidades de seguimiento y eso debe reconocerse desde el principio, COBAEV, por ejemplo, cuenta con experiencias de seguimiento de egresados y dispone de información por plantel y zona, CONALEP desarrolla procedimientos para conocer qué ocurre con sus egresados y si continúan hacia la Educación Superior o hacia el sector productivo, TEBACOM mantiene mecanismos de seguimiento posterior al egreso, DGB cuenta con planteles que documentan hacia qué instituciones continúan algunos de sus estudiantes, TEBAEV posee lineamientos propios para la evaluación del aprendizaje, CECyTEV participa en procesos diagnósticos y de fortalecimiento académico vinculados con el ingreso, BELVER, por su naturaleza flexible y digital, produce una trayectoria distinta, con formas de acompañamiento, regularización y avance que no pueden leerse exactamente con los mismos parámetros que un bachillerato escolarizado convencional, UPECE, por su parte, posee sistemas de control escolar, estadística educativa y una estructura de evaluación capaz de generar información para la toma de decisiones.

Son capacidades diferentes, algunas están orientadas al ingreso, otras al aprendizaje, otras a la permanencia, otras al control escolar, otras al seguimiento de egresados y algunas combinan varias de ellas, por eso sería un error buscar que todos los subsistemas hagan exactamente lo mismo. No necesitamos que todos los subsistemas sean iguales. Necesitamos que todos puedan responder algunas preguntas comunes sobre la trayectoria de sus estudiantesesa es una diferencia fundamental, el problema no es uniformar, es construir un lenguaje académico comúncada subsistema tiene historia, población, modalidad, organización académica y territorio propios, un plantel rural de TEBAEV no enfrenta necesariamente los mismos desafíos que un plantel urbano de COBAEV, un CECyTEV tiene una relación distinta con la formación tecnológica, CONALEP tiene una vinculación particularmente importante con el mundo laboral, BELVER funciona con una lógica flexible y digital, los Bachilleratos Margarita Maza están naciendo con otra arquitectura. Pretender que todos respondan mediante los mismos procedimientos, instrumentos o plataformas sería desconocer esa diversidad, la propuesta debería ser otra, no uniformar procesos, no homogeneizar modelos, no convertir diferencias legítimas en desviaciones, sino acordar un pequeño conjunto de preguntas que todos puedan intentar responder desde sus propias capacidades. Por ejemplo: ¿Cómo llegó el estudiante?¿Qué necesitaba?¿Qué intervención recibió?¿Qué ocurrió con su aprendizaje?¿Permaneció?¿Concluyó?¿Qué hizo después? El procedimiento puede variar, los instrumentos pueden variar, la respuesta institucional puede variar, pero las preguntas pueden ser compartidas.

Veracruz puede conocer cuántos estudiantes ingresaron, puede registrar cuántos siguen inscritos, puede conocer calificaciones, puede identificar abandono, puede calcular eficiencia terminal, puede registrar cuántos concluyeron, algunos subsistemas pueden, además, conocer qué ocurrió con sus egresados, todo eso es valioso, pero todavía falta otra capa, supongamos que una generación ingresó en agosto de 2026 ¿Qué dificultades académicas presentaba al comenzar?, ¿Qué identificó el diagnóstico?, ¿Qué estudiantes necesitaron apoyo?, ¿Qué intervención recibieron?, ¿Cambió algo después?, ¿Mejoraron determinados aprendizajes?, ¿Permanecieron?, ¿Quiénes se regularizaron?, ¿Quiénes abandonaron?, ¿Quiénes concluyeron?, ¿Quiénes continuaron estudiando? y, sobre todo: ¿qué aprendió el sistema al observar esas trayectorias? Eso ya no es solamente control escolar, tampoco es únicamente estadística, es aprendizaje institucional, una matrícula nos dice cuántos están, una baja nos dice quién se fue, una calificación aporta información sobre desempeño, una evaluación puede mostrar determinados aprendizajes, un seguimiento de egresados permite mirar lo que ocurrió después, pero solamente cuando esas piezas comienzan a conversar podemos acercarnos a comprender una trayectoria.

El ciclo 2026-2027 ofrece una oportunidad especialmente importante, la Evaluación Diagnóstica al Ingreso a la Educación Media Superior permite conocer aprendizajes esenciales con los que llegan quienes comienzan el bachillerato, su valor no debería agotarse en producir un resultado, el diagnóstico adquiere sentido cuando ayuda a decidir qué fortalecer, ahí aparece un primer circuito:diagnosticar → intervenir → volver a observarpero una evaluación diagnóstica no explica por sí sola una trayectoria, necesitamos saber qué ocurrió meses después y después de un año y al concluir, por eso EDIEMS puede ser mucho más útil si forma parte de una pregunta longitudinal: ¿qué ocurrió con aquellos jóvenes que llegaron con determinadas necesidades de aprendizaje?

La estrategia nacional El ABC de las Emociones introduce otra pieza, parte del reconocimiento de que el bienestar socioemocional también forma parte de la experiencia educativa, incluye trabajo con estudiantes, docentes y familias; materiales; actividades escolares; formación y acompañamiento y eso importa porque un joven no aprende, permanece o abandona exclusivamente por razones académicas, pero nuevamente aparece la misma pregunta, no basta saber que una estrategia existe, necesitamos aprender de su implementación ¿Quién necesitó acompañamiento?, ¿Qué recibió?, ¿Qué ocurrió después?, ¿Cambió su asistencia?, ¿Su participación?, ¿Su sentido de pertenencia?, ¿Su permanencia?No para convertir una dimensión socioemocional en una simple variable escolar, sino para comprender mejor las condiciones que permiten que un joven continúe aprendiendo.

La beca cumple otra función, este ciclo representa un momento particularmente importante porque la Educación Media Superior pública cuenta con cobertura universal de becas, eso reduce una barrera económica relevante, pero una beca tampoco puede confundirse con aprendizaje, ni con permanencia automática, la pregunta académica es otra: ¿qué ocurre con la trayectoria del estudiante cuando el apoyo económico se combina con diagnóstico, acompañamiento, enseñanza y oportunidades reales de continuidad? El estudiante recibe las políticas juntas, el sistema suele observarlas por separado, ahí está una de nuestras oportunidades de aprendizaje.

Los nuevos Bachilleratos Nacionales Margarita Maza resultan especialmente interesantes porque pueden incorporar esta lógica desde su origen, su arquitectura contempla distintas formas de acompañamiento, orientación, tutoría, regularización y apoyo a la trayectoria, eso ofrece una posibilidad poco frecuente:no intentar reconstruir años después qué ocurrió, sino preguntarlo desde el principio ¿Cómo llegó el estudiante?, ¿Qué necesitaba?, ¿Qué apoyos recibió?, ¿Cómo progresó?, ¿Qué dificultades encontró?, ¿Se regularizó?, ¿Permaneció?, ¿Concluyó?, ¿Continuó hacia la Educación Superior? Pero Margarita Maza no debería convertirse en el único laboratorio, su nacimiento puede ser una oportunidad para aprender junto con los demás subsistemas, no para establecer un modelo uniforme sobre ellos.

Aquí conviene evitar una respuesta burocrática, no propondría crear una nueva dependencia, tampoco otra plataforma, ni una captura adicional para maestros y planteles. Veracruz ya produce una enorme cantidad de información, antes de crear algo nuevo, necesitamos descubrir cuánto podemos aprender conectando, con prudencia, lo que ya existe, por eso propondría algo pequeño, temporal y evaluable. Cohorte Trazadora EMS 2026-2027, seleccionemos una muestra diversa de planteles y contextos, no para compararlos como si fueran equivalentes,mucho menos para construir rankings, sino para intentar reconstruir, durante un ciclo, la trayectoria de una cohorte, la muestra tendría que respetar la diversidad del sistema: planteles urbanos y rurales; modalidades escolarizadas, tecnológicas, comunitarias, flexibles y digitales; contextos sociales y territoriales distintos, el propósito no sería imponerles una metodología idéntica, sería comprobar si, utilizando la información que ya producen, podemos responder algunas preguntas comunes: ¿Cómo llegaron? Con la información diagnóstica disponible en cada modalidad ¿Qué necesitaban? Aprendizajes por fortalecer, condiciones de riesgo o apoyos académicos y de acompañamiento ¿Qué hicimos? Las intervenciones que cada plantel y subsistema realmente utilizó¿Qué cambió? Aprendizajes, regularización, participación, permanencia o avance, según lo que razonablemente pueda observarse ¿Qué ocurrió después?Continuidad, conclusión y, cuando sea posible, transición hacia Educación Superior, formación profesional o trabajo.

No todos los subsistemas tendrán información equivalente para cada pregunta, precisamente por eso el ejercicio sería útil, nos permitiría descubrir qué ya sabemos, qué podemos relacionar, qué información es comparable, qué diferencias deben conservarse y dónde existen verdaderos vacíos ésa debería ser la regla metodológica: Primero reconstruir, después conectar, sólo entonces decidir qué falta crear, una cohorte trazadora no es vigilancia, debe quedar claro desde el principio, seguir académicamente una cohorte no significa construir un expediente invasivo sobre cada estudiante, no necesitamos publicar nombres, no necesitamos etiquetar jóvenes, no necesitamos convertir una dificultad académica, emocional, familiar o económica en una marca permanente, la información individual debe utilizarse solamente cuando sea necesaria para acompañar al estudiante y bajo las reglas de protección correspondientes, el aprendizaje del sistema puede construirse, en gran medida, con información agregada, anonimizada y técnicamente cuidada, el propósito no es vigilar, es comprender, tampoco necesitamos demostrar causalidades que los datos no permiten demostrar, si un estudiante recibe una beca, participa en actividades socioemocionales, cuenta con tutoría, recibe fortalecimiento académico y después permanece, no podemos afirmar automáticamente cuál de esas intervenciones causó el resultado. la realidad educativa es mucho más compleja, pero eso no significa que no podamos aprender, podemos identificar patrones, comparar trayectorias, encontrar experiencias prometedoras, detectar problemas recurrentes, formular mejores preguntas y, cuando una política requiera demostrar impacto, diseñar evaluaciones más rigurosas, no necesitamos convertir cada experiencia escolar en un experimento, necesitamos dejar de desperdiciar el conocimiento que la experiencia ya produce.

Aquí puede encontrarse el verdadero cambio de perspectiva, una política atiende un momento, una trayectoria nos obliga a mirar qué ocurrió antes y qué ocurrió después, la beca atiende una condición, EDIEMS observa aprendizajes de ingreso, ABC de las Emociones trabaja acompañamiento y bienestar, los docentes intervienen todos los días, la tutoría acompaña, el control escolar registra, los subsistemas evalúan de maneras distintas., algunos siguen a sus egresados, otros han desarrollado capacidades diferentes, las piezas no son iguales, no tienen por qué serlo. El desafío es conseguir que produzcan algunas respuestas comunes sin borrar sus diferenciasporque Veracruz quizá no necesite nuevas políticas para cada tramo de la trayectoria, puede necesitar aprender a mirar conjuntamente lo que sus políticas ya están produciendo en la trayectoria de cada generación.

No un enorme informe, un conjunto pequeño de preguntas útiles ¿Cómo llegaron académicamente los estudiantes de la cohorte?, ¿Cuáles fueron las necesidades más frecuentes?, ¿Qué intervenciones utilizaron los distintos planteles?, ¿Dónde observamos avances?, ¿Dónde aparecieron mayores dificultades?, ¿Qué experiencias parecen prometedoras?, ¿Qué aprendimos de quienes se regularizaron?, ¿Qué aprendimos de quienes abandonaron?, ¿Qué diferencias aparecieron entre modalidades y contextos?, ¿Qué prácticas merecen estudiarse con mayor profundidad?, ¿Qué información descubrimos que todavía no estamos produciendo? y, finalmente: ¿qué vamos a modificar en 2027-2028 porque ahora sabemos algo que antes no sabíamos? Ésa es la pregunta que vuelve útil todo lo anterior, de abrir lugares a construir caminos, Veracruz necesita seguir ampliando lugares, necesita construir capacidad educativa donde realmente haga falta, necesita reducir barreras económicas, necesita encontrar opciones para quienes todavía permanecen fuera, pero esa política tendrá inevitablemente una segunda generación, una vez que abrimos la puerta, tendremos que preguntarnos si construimos el camino, porque el éxito educativo no ocurre el día de la inscripción, tampoco el día de la entrega de una beca, ni el día de una evaluación diagnóstica, ni siquiera termina necesariamente el día de la graduación.

El éxito educativo se construye durante una trayectoria y un sistema educativo verdaderamente capaz no solamente registra distintos momentos de esa trayectoria, aprende de ellos, Veracruz ya puede contar muchos momentos de la trayectoria de sus bachilleres, el siguiente paso es aprender a explicarla y quizá ésa sea una de las mayores oportunidades que abre este nuevo ciclo, porque los sistemas educativos se organizan por instituciones. Los jóvenes viven trayectoriasy, si queremos que nadie se quede fuera, tendremos que aprender también a mirar qué ocurre una vez que conseguimos que estén dentro, el éxito educativo no se mide el día en que un joven consigue un lugar. Se mide el día en que ese lugar se convirtió en aprendizaje, permanencia y futurode eso, tenemos que hablar.