Lector, lectora querida te cuento que durante el rectorado de Martín Aguilar Sánchez, la Universidad Veracruzana ha registrado retrocesos preocupantes en algunas de las principales clasificaciones internacionales de educación superior, por ejemplo: en el ranking mundial QS, la máxima casa de estudios de Veracruz pasó del intervalo 1201-1400 en 2023 y 2024 a la categoría de 1401 o inferior en 2025… mientras que en la clasificación latinoamericana descendió hasta la posición 142, alejándose de los primeros cien lugares que anteriormente había ocupado y es que aunque otros indicadores como Webometrics, registran avances, estos resultados plantean serias interrogantes sobre la competitividad académica, de una institución que dispone de un presupuesto multimillonario, quizá a estas alturas el único beneficiario presupuestal sea el mismísimo rector.
La realidad es que a cinco años de haber asumido la Rectoría, de un modo tan irregular y con esa controvertida prórroga hasta 2029, Martín Aguilar tiene pendiente explicar qué estrategias ha implementado, para recuperar el posicionamiento internacional de la Universidad Veracruzana y cuales para fortalecer sus indicadores de calidad académica, investigación y prestigio institucional.
Pero ¡No! Lector, lectora no solo está el retroceso académico que ha significado la gestión de Aguilar Sánchez al frente de la UV, y el modo tan deshonesto con el que obtuvo la prórroga de su rectorado, también existen denuncias de presumible autoritarismo, intimidación y represalias laborales contra académicos opositores, así como señalamientos de favoritismo en contrataciones y asignación de plazas.
Y como sin dinero el perro no baila, en materia financiera el rectorado de Martín Aguilar, según reportes del ORFIS presenta observaciones en la cuenta pública 2024 por un presunto daño patrimonial de un millón 407 mil 317 pesos, además de 13 observaciones y 13 recomendaciones, cuyo estado de solventación hasta ahora, están en el limbo.
Y como olvidar su fiesta de aplausos y apapachos con egoteca y toda la parafernalia, disfrazada de Cuarto Informe Rectoral, esa en donde el señor Aguilar tuvo a bien gastarse por ahí de los 145 mil pesos y que se hizo en el salón de un hotel, para evitar las protestas en contra de su permanencia al frente de la UV, que en ese momento se llevaban a cabo en los campus universitarios.
Y si a esto sumamos el limitado crecimiento de matrícula, las deficiencias en investigación y posgrados, los problemas de modernización tecnológica y lo preocupante que resulta ese feo señalamiento de que durante la convocatoria de 2025, veinte programas de posgrado habrían perdido la posibilidad de otorgar becas a sus estudiantes, podemos decir que la permanencia de Martín Aguilar en la silla rectoral de la Universidad Veracruzana, ha sido un rotundo fracaso.
Martín Aguilar pasará a la historia como el rector que convirtió los mecanismos de sucesión universitaria en objeto de una de las más profundas controversias sobre la legalidad, la legitimidad y la autonomía institucional, pero bueno todo sea con tal de darse gusto, un gusto cuyo mejor ángulo es la imagen que comunica ¡Imagínate tu!
Cosas de la vida y menudencias
La Secretaría de Cultura de Veracruz de doña Xóchitl Molina, en coordinación con el Ayuntamiento de Tlacotalpan, celebrará los días 13 y 14 de noviembre el Festival Agustín Lara 2026, con una programación gratuita dedicada a honrar la vida y el legado musical del célebre compositor veracruzano.
Las actividades serán en el Centro Cultural del Sotavento, la Plazuela Agustín Lara y el Teatro Nezahualcóyotl, ahí habrá documentales, conferencias, recitales y conciertos, también habrá festival en la Casa Museo Agustín Lara, en Boca del Río, los días 30 y 31 de octubre, consolidando este encuentro como un homenaje a uno de los grandes exponentes de la música mexicana.
Así las cosas en veracruz mi gente, nos leemos mañana.
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